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El miércoles 26 de junio, cuando en Bolivia vivía el fallido asalto militar, en la ciudad de Viena, capital de Austria, se dio a conocer el Informe Mundial sobre las Drogas 2024 presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

El reporte alerta del surgimiento de nuevos opioides sintéticos en Europa, el aumento del consumo de anfetaminas, una oferta y demanda sin precedentes de otras drogas principalmente en el viejo continente. También alerta que la mayoría de la cocaína se produce en la región andina de América del Sur.

“La producción, el tráfico y el uso de drogas siguen exacerbando la inestabilidad y la desigualdad, al tiempo que causan daños incalculables a la salud, la seguridad y el bienestar de las personas”, afirmó Ghada Waly, directora ejecutiva de Unodc.

Según el informe, el número de personas que usan drogas se elevó a 292 millones en 2022, lo que representa un aumento del 20% en 10 años. El cannabis sigue siendo la droga más ampliamente consumida en todo el mundo (228 millones de consumidores), seguido por los opioides (60 millones de consumidores), las anfetaminas (30 millones de consumidores), la cocaína (23 millones de consumidores) y el éxtasis (20 millones de consumidores).

En tanto que los nitazenos, un grupo de opioides sintéticos que pueden ser incluso más potentes que el fentanilo, han surgido recientemente en varios países de renta alta, lo que ha provocado un aumento en las muertes por sobredosis.

El informe establece que en 2022, se estima que 7 millones de personas tuvieron algún contacto formal con la Policía (arrestos, amonestaciones, apercibimientos) por delitos relacionados con las drogas, de los cuales cerca de dos tercios se debieron al uso o a la posesión de drogas para su consumo.

Además, se procesó a 2,7 millones de personas por delitos relacionados con las drogas y más de 1,6 millones tuvieron una sentencia en todo el mundo en 2022.

Empodera a organizaciones

No pasó desapercibido que en la presentación remarcaron que los traficantes de drogas en el Triángulo Dorado se están diversificando hacia otras economías ilícitas, en particular el tráfico de vida silvestre, el fraude financiero y la extracción ilegal de recursos. Señala que las comunidades desplazadas, pobres y migrantes están sufriendo las consecuencias de esta inestabilidad, viéndose obligadas en ocasiones a recurrir al cultivo de opio o a la extracción ilegal de recursos para sobrevivir, cayendo en la trampa de endeudarse con grupos delictivos o en el autoconsumo de drogas.

Indican que las actividades ilícitas también están contribuyendo a la degradación ambiental mediante la deforestación, el vertimiento de desechos tóxicos y la contaminación química.

By dayra

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